miércoles, 7 de marzo de 2012

"El último encuentro", de Sandor Márai


Sandor Márai (1900-1989) fue un intelectual burgués (su autobiografía  se titula “Confesiones de un burgués”), gran observador durante toda su vida de los sentimientos y relaciones humanas. Su fama, en la Europa de entreguerras fue similar a la de Thomas Mann o Stefan Zweig a quien me recuerda mucho en su estilo literario. Hasta la llegada de los nazis, vivió cómodamente en Budapest, después de haber vivido en París y en varias ciudades alemanas. Con la “liberación” de la ciudad por los rusos, el escritor tachado de “decadente y burgués” abandonó definitivamente Hungría para instalarse con su esposa, primero en Italia y, finalmente, en Estados Unidos, llevando una vida aislada. En plena decadencia física, se suicidó de un tiro en la cabeza en 1989, en San Diego (California), pocos días antes de la caída del muro de Berlín.

No había leído antes  ningún otro libro de este autor húngaro cuyas novelas tienen un gran éxito en España, a partir de la publicación de la que hoy comentamos “El último encuentro” publicada en 1942[1] en pleno conflicto bélico. A juzgar por esta sola obra, creo que la prosa de Márai puede, por igual, cautivar que alejar al lector. En lo positivo está su conocimiento de los entresijos del alma humana, el fino análisis de los sentimientos y la descripción un tanto idealizada de los personajes; en lo menos atractivo, los largos párrafos, cuajados de frases brillantes, el tono melodramático y sentimental, común a otros autores de su generación, la nostalgia por un mundo pretérito y su escasa, por no decir nula, presencia de la acción.

La estructura de esta novela es sencilla, casi teatral: dos personajes centrales, el general y su amigo Konrad, ambos añosos, cuyo “ultimo encuentro” tiene  lugar en un escenario fijo,  un castillo decadente al pie de los Cárpatos, propiedad familiar del primero; otro secundario, la vieja niñera Niní y un personaje evocado, Krisztina, la esposa del general fallecida hace tiempo. 

En los soliloquios del general y en el dialogo con su invitado, a través de largas parrafadas,   surgen los temas claves de la novela expuestos en frases brillantes (un libro con frases memorables no carece de mérito literario, que escribiera Robert Louis Stevenson)  que desvelan los sentimientos y las pasiones humanas: verdad y apariencia, orgullo y soledad, dominio, carácter, fidelidad,  conformidad con uno mismo, sobrevivencia en la vejez. Anoto algunas de aquellas  que mas me han llamado la tención, con algún leve comentario:

Verdad: Uno siempre conoce la verdad, la otra verdad, oculta tras las apariencias, tras las máscaras, tras las distintas situaciones que nos presenta la vida” (p. 51).

La realidad no es lo mismo que la verdad. La realidad solo son los detalles” (p.67. Pienso que esta frase/pensamiento es afortunada, la realidad es  objetiva, la verdad es subjetiva o, al menos, si es una, es  dificil de averiguar  y mas aun de comunicar).

El que busca la verdad tiene que empezar buscando dentro de si” (p.122)

Dominio: “El poder humano siempre conlleva un ligero desprecio, apenas perceptible, hacia aquello a quienes dominamos” (p.58).

Soledad. “Las personas que entregan su alma y su destino  a la soledad no tienen fe” (p.94). No participo de este pensamiento ¿es que un monje cartujo entregado al rezo y a la meditación no tiene fe?

Amistad. “La amistad es la relación mas noble que pueda haber entre los seres humanos” (p.98).

Conformidad con uno mismo. “Tenemos que conformarnos con lo que somos y ser conscientes de que a cambio de esta sabiduría no recibiremos ningún galardón de la vida” (p.120). Si todos pensáramos así no habríamos pasado  nunca de la sociedad estamental.

Carácter. “Quizás no se pueda hacer nada más que esto en la vida; adaptar a la realidad, con inteligencia y con atención, esa otra realidad irrevocable, el carácter personal” (p.144).

No existe ningún ser humano lo bastante fuerte e inteligente para evitar mediante palabras o acciones el destino fatal que le deparan las leyes inevitables de su propia naturaleza y carácter” (p.151). Con este pensamiento tan negativo me explico los problemas psicológicos del autor.

Amor.El secreto y el regalo mayores de la vida es cuando se encuentran dos personas “semejantes” (p.154).

Sobrevivencia. “Quien sobrevive a algo no tiene ningún derecho ni ninguna razón para levantar ninguna acusación” ( p.159).

Fidelidad. ¿Exigir fidelidad no sería acaso un grado extremo de la egolatría, del egoísmo y de la vanidad, como la mayoría de las cosas y de los deseos de los seres humanos? … si no amamos a esa persona ni la hacemos feliz ¿tenemos derecho a exigirle fidelidad y sacrificio” (p.166) Pues esta bastante claro que no, al menos en el siglo XXI.

Vejez. “Cuando se acaba el deseo de placer, ya solo quedan los recuerdos, las vanidades y entonces si que envejece uno fatal y definitivamente” (p.171). Bueno, quedan mas cosas, la familia, (quien la tenga), la curiosidad, que es lo último que se pierde, la vanidad poco importa.

Lo que mas me ha gustado del libro, quizás porque uno siga siendo un sentimental, es la descripción que hace el general de la ausente Krisztina. La cita es muy larga y solo entresaco algunos párrafos: “Entró Krisztina y aquel salón oscuro se inundó de luz… No he conocido a nadie que fuera capaz de alegrarse como ella de las cosas sencillas de la vida: personas y animales, estrellas y libros, todo le interesaba y su interés no se basaba en la altivez, en la pretensión de convertirse en experta, sino que se aproximaba a todo lo que la vida le daba  con la alegría incondicional de una criatura que ha nacido al mundo para disfrutarlo.. Era directa, espontánea y ecuánime, y también había en ella humildad, como si sintiera constantemente que la vida es un regalo lleno de gracia.” (p.156).

¿Has conocido, amigo lector, a lo largo de tu vida, alguna mujer semejante?”

© Manuel Martínez Bargueño
Marzo 2010

Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto puedes dejar un comentario o escribir a mi direccion de correo manuelblas222@gmail.com con la seguridad de ser prontamente atendido.

Difunde entre tus amistades este blog.

Gracias. Manuelblas.

NOTAS

[1] Sandor Márai “El último encuentro” Narrativa Salamandra, 1999.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada